Cien días de gobierno en Solidaridad. ¡Para que todo siga igual, es necesario que todo cambie! (Giuseppe Tomasi di Lampedusa).

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Desde el inicio de la administración del gobierno de Solidaridad 2021-2024, a través de esta columna, enfaticé en las prioridades que debía realizar Lili Campos al frente de la gestión municipal si realmente quería ser un gobierno eficiente y de resultados, y no continuar con los dispendios, el mal gobierno, la opacidad y falta de resultados, que caracterizó al gobierno de Laura Beristain -al que también señalé con oportunidad-.

Desde mi óptica los primeros cien días de gobierno municipal, deben verse, principalmente, desde dos aristas: los ciudadanos deben verlo como una versión real de lo que puede esperar sobre la actuación de los gobernantes durante los tres años de gobierno, y la presidenta como el inicio real del desgaste de su bono democrático, que comienza a empequeñecerse con rapidez. Ya no hay tiempo para excusas ni pretextos, comienza el tiempo del verdadero trabajo y de dar respuestas, entre otras cosas, porque ya hay presupuesto suficiente para llevar a cabo lo que tanto prometió en campaña.

Este contexto le da la invariable oportunidad, a Lili Campos, para realizar los ajustes y/o cambios administrativos y políticos necesarios de funcionarios impresentables, y de quienes no han podido con el encargo (no los señalaré, pero sus nombres son vox populli); así como de reorientar las acciones de gobierno para comenzar a brindar verdaderos resultados a los ciudadanos, porque temas pendientes se cuentan por decenas. Enumeraré los que, me parecen, siguen sin ser tomados en cuenta y constituyen la base de una administración eficiente.

La opacidad de la gestión publica sigue siendo la constante en este gobierno autodenominado de renovación; las adjudicaciones otorgadas de manera directa bajo el pretexto de la pandemia; la aprobación tanto de la Ley de Ingresos, como del presupuesto de egresos 2022, en la más completa discrecionalidad, son solo ejemplos, de lo que se perfila para ser el sello distintivo de este gobierno municipal.

Tratar de manipular la información pública y gobernar con base en boletines oficiales, o guiones escritos en sus “ruedas de prensa” no le funcionó a Laura Beristain, dudo mucho que le sirva a la actual presidenta, aunque se esmere en continuar con esa dinámica.

La participación ciudadana no es, ni remotamente, una prioridad para este gobierno. Las mismas prácticas clientelares se siguen repitiendo, en donde el objetivo es tener adeptos, seguidores, para validar sus acciones de gobierno y que sirvan de base electoral en el proceso que se avecina.

Se desconoce totalmente la metodología del Plan Municipal de Desarrollo, ni quienes lo estén elaborando. Si la apuesta del gobierno municipal es un libro solo para cumplir a medias, con lo que establecen las Leyes, pues lo están haciendo bien; ya que hasta la fecha los ciudadanos no están enterados de lo que se está haciendo con el documento rector de la gestión municipal. Recordemos que es ahí donde deben estar incluidas (al menos) las propuestas de campaña, su plataforma política que inscribió al momento de registrarse como candidata, las propuestas ciudadanas recibidas en sus caminatas para pedir el voto, ya que, por ahora no existe posibilidad de participar en su elaboración.

Asimismo, se ignora si existió un análisis entre las dependencias encargadas de realizar el Presupuesto y quienes elaboran el Plan, toda vez que el Presupuesto de Egresos ya fue aprobado y las metas del gobierno aun no se conocen. Sobre este tema volveremos a escribir en breve.

¿Qué logros podrá presumir, la presidenta municipal, de sus primeros cien días de gobierno? Ya veremos, pero personalmente veo que la recoja de basura ha mejorado, que sembró unas plantas en la quinta avenida, me gustó el video mapping del Portal Maya, la pista de hielo del Poliforum y cumplió con el acuerdo político para convertir en Alcaldía a Puerto Aventuras. Por lo contrario, la corrupción sigue permeando en la mayoría de las dependencias municipales, hay nula rendición de cuentas, la transparencia nomás no llega; se carece de un sistema de planeación, el Presupuesto Basado en Resultado es una utopía, en cuanto a obras no se tiene conocimiento de que exista alguna de transcendencia, la inseguridad al alza, el comercio informal continua igual…

La percepción ciudadana -no cuentan su círculo cercano y los medios financiados-es que, a cien días del gobierno de Lili Campos, las cosas solo se están tratando de maquillar, de aparentar. Por ello, la presidenta está a tiempo de corregir el camino, debe escuchar a los ciudadanos, rodearse de gente profesional, con experiencia -administrativa y política-, con convicciones y con amor por Playa; si sigue alejada de la realidad, escuchando lo que ella desea escuchar, de quienes quiere escuchar, su destino será el mismo de su antecesora, Laura Beristain.

Feliciano Sánchez.

Consultor en Políticas Públicas Municipales