Hoy jueves se conmemora el Día Internacional contra la Corrupción, fomentada por la ONU, día para reflexionar sobre la realidad que atraviesa nuestro Municipio, en este tema.
La corrupción tiene lugar cuando una persona que ejerce funciones públicas abusa del poder, en un contexto de impunidad, en el que se excluye la participación ciudadana, en otras palabras, ocurre cuando un servidor público realiza cosas indebidas a cambio de ciertos recursos, comúnmente, dinero.
Desde mi punto de vista, las principales formas de corrupción a las que se enfrenta la actual administración pública municipal de Solidaridad, son:
• El soborno en contratos de gobierno, principalmente en la obra pública y en la adquisición de materiales e insumos gubernamentales.
• Peculado o malversación de recursos públicos, la discrecionalidad del gasto público y la opacidad de la información hace que los recursos públicos se empleen en actividades y/ o pagos ajenos al servicio público, o que se sobre paguen servicios u obras públicas.
• Soborno a pequeña escala, las coloquialmente llamadas “mordidas”, son significantes por su incidencia, con frecuencia ocurre para agilizar trámites de servicios o para evitar sanciones de la autoridad.
Las dos primeras actividades, caracterizadas por ser corrupción política, son realizadas por omisión o consentimiento de los tomadores de decisión, son las que más afectan la gestión pública, dado los alto montos de recursos que se deja de percibir o que se mal gastan, paralelamente, la mordida (corrupción burocrática) afecta el capital social y la cultura de la legalidad.
Las consecuencias que genera van desde el elevado costo de bienes y servicios público, el aumento de impuestos y derechos municipales, disminución de la calidad de los servicios públicos, la reducción de los recursos destinado a dar respuesta a las verdaderas necesidades ciudadanas, entre otras.
El principal problema en Quintana Roo, como en la mayoría del país, es la impunidad política, ya que los servidores públicos no pagan las consecuencias de sus actos y omisiones: ni el funcionario que trafica influencias, ni el regidor que aprueba leyes de ingresos al vapor, ni el gobernador que endeuda a su entidad, ni la alcaldesa que no cumple con la ley ¿Algo de esto se les hace conocido?
Pero, ¿por qué curre eso? Por varias razones, señalare las estructurales: no existen Órganos Internos de Control Autónomos, los contralores siempre son cuates del presidente en turno, que normalmente funcionan para cubrir sus actos, también a la falta de normativas y no hacer del conocimiento público los procesos vulnerables a la corrupción, entre otros.
Si el abuso de poder, la impunidad y la exclusión de la participación ciudadana, son el germen de la corrupción, su combate debe realizarse con sus contrapartes: la transparencia, la información pública, la rendición de cuentas y la participación ciudadana. Por ello, propongo la creación de un Sistema Municipal Anticorrupción en Solidaridad, que diagnostique, prevenga, inhiba, detecte, persiga, combata, investigue, sancione y erradique los actos de corrupción, que cuente con el apoyo de mecanismos como gobierno digital, que incluya buenas prácticas de combate a la corrupción, y que genere las condiciones para una real participación ciudadana.
Feliciano Sánchez.
Consultor en Políticas Públicas Municipales