El PAN en Quintana Roo: un barco a la deriva.

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Estos días he tenido la oportunidad de platicar con liderazgos y militantes del PAN de Quintana Roo, y el sentir es distinto al que pregonan los actuales dirigentes partidarios. Recordábamos que los panistas solíamos vanagloriarnos, cada campaña electoral, (cuando no teníamos posiciones de poder), que nuestros candidatos eran los mejores hombres y las mejores mujeres, con las mejores ideas de gobierno, preparados y esforzados en la búsqueda del bien común. Los candidatos eran resultado de procesos internos en los que la militancia votaba y decidía quien los representaría; es cierto, la mayoría de las veces se perdía; pero la congruencia de la que hablaba Clouthier se mantenía intacta.

Rememoramos que Acción Nacional tuvo su origen y durante muchos años se caracterizó por buscar una independencia partidaria con respecto del poder. Al respecto Don Luis H. Álvarez sostenía que había que “ganar el poder sin perder el partido”. Y en Quintana Roo, ocurrió justamente lo que temía Don Luis, la debacle se acentúo curiosamente, en 2016, al ganarse la gubernatura; ya que el gobernador trajo consigo los mismos políticos y liderazgos del PRI (hoy en MORENA) con sus consabidas formas de operar; sin considerar a los panistas en posiciones de toma de decisiones. El PAN sin capacidad de construir un dialogo de respeto se replegó a aceptar todas las decisiones del mandatario sin protestar. Incluso, estuvo de acuerdo y no replicó, cuando quiso formar su propio partido político: Confianza por Quintana Roo. Y todo eso pasa factura.

Coincidimos en que hoy el partido navega sin rumbo, cosechando lo que sembró, y ojo, no por los genuinos militantes, a quienes desde las cupulas del poder se les impone candidatos, cuyas afiliaciones solo sirven para validar decisiones pactadas y para que hablen en nombre de ellos (sin siquiera ser consultados). El PAN intenta ser la oposición a Morena en el Estado -que “gobierna”- con una candidata impuesta, a quien, hasta hoy, la militancia se resiste a aceptar. Esto se agrava más, ya que, como ejemplo, en los distritos 9 y 10 del Estado, correspondientes a Tulum y Solidaridad, intentan imponer nuevamente a candidatos externos, sin trabajo político y sin tomar en cuenta la opinión de los militantes. Mi pronóstico es que ocurrirá lo que le pasó en Cozumel al candidato de la Coalición Va por Quintana Roo, en la elección para presidente municipal de 2021: ambos distritos se perderán.

Y -concordamos- el responsable de destruir todo lo que llevo años construir, tiene nombre y apellido, catalogado desde ahora, como el peor presidente del PAN de la historia de Quintana Roo: Faustino Uicab. El propulsor de dichas candidaturas, quien actualmente está más concentrado en cuidar una diputación plurinominal que considera suya, que, en buscar perfiles idóneos, atender y escuchar a la militancia, se ha visto superado en todo (particularmente por Eduardo Martínez Arcila), ha trasgredido los estatutos, es incapaz de dirigir el partido y de orientar las acciones de los Comités Municipales, como ejemplo está el CDM de Solidaridad, con su presidente, Juan Novelo, quien no ha sido capaz ni de sesionar, tal como mínimamente lo establecen los estatutos y reglamentos partidarios. Con estos personajes y practicas se avizoran tiempos difíciles y nubarrones para el panismo quintanarroense.

Si el presidente estatal, Faustino Uicab, desea enmendar sus yerros, está a tiempo de corregir el rumbo: debe escuchar las ideas de todos los militantes, generar propuestas viables de gobierno, seleccionar a los mejores perfiles y no considerar disidente a quienes solo buscan congruencia ideológica y el respeto a los estatutos y reglamentos partidarios, que al fin y al cabo es por lo que se le respetaba al PAN.

La historia pondrá a cada quien, en su lugar, mientras eso llega la sociedad se queda sin las mejores propuestas, sin sus mejores hombres y mujeres para representarlos -al menos en el PAN-.

Feliciano Sánchez.

Consultor en Políticas Públicas Municipales