Hace semanas escribí, en esta misma columna, la necesidad de fomentar la participación ciudadana y de crear un Instituto Municipal de Planeación en Solidaridad, con el fin de evitar las ideas de momento, en la planeación municipal. Si bien todas las etapas de este proceso son importantes, la fase de diagnóstico se distingue porque a partir de la identificación de los problemas públicos prioritarios para la ciudadanía, se elaboran los programas, objetivos, líneas de acción y metas que conforman el Plan Municipal de Desarrollo.
Existen diferentes mecanismos de los que se auxilian las administraciones públicas para llevar a cabo los diagnósticos, que van desde el uso de metodologías participativas hasta las documentales. Me referiré, a la primera dada que es la que actualmente se encuentra realizando en nuestro Municipio.
El Reglamento de Planeación para el Municipio de Solidaridad, en correspondencia con las leyes estatales y federales, es explícito, al señalar la obligación que el gobierno municipal de garantizar la participación plural, incluyente, corresponsable y democrática de la comunidad para la planeación del desarrollo, en la búsqueda de despertar el interés de cada uno de los miembros de la población, para que participen y propongan soluciones y alternativas para resolver las problemáticas que los afecta.
Toda esto sale a relucir en virtud de que la planeación para la participación ciudadana en la formulación del PMD de Solidaridad, ha sido deficiente e insuficiente, me explico: quedan dos días para que los ciudadanos puedan participar en las 15 ubicaciones que se pensaron inicialmente, para recibir las inquietudes y propuestas (Sic.) ciudadanas, sin embargo muchos lugares han recibido escasa participación, por lo que, según fuentes internas, a partir de hoy se cambiaran de dirección algunos módulos de recepción. Esto se ha agravado por el poco interés municipal por dar a conocer que la gente participe, pese a los discursos oficiales, ya que no se ha publicitado con la determinación necesaria, tan es así que en la propia página del Ayuntamiento no existe información al respecto, todo ello contrario sensu, a lo que señala el reglamento, de generar condiciones proactivas y de empatía, para que la ciudadanía, realmente, participe.
Estos errores de conceptualización y de planeación se deben a la inexperiencia, al desinterés a la carencia de una metodología (o al menos no se ha dado a conocer, como tampoco si existirán otras formas de participación), o a todas ellas, que puede generar una subrepresentación de ciertos sectores sociales, por ejemplo, ¿En dónde y cómo podría participar la gente de Cristo Rey, de Santa Cecilia o de la Guadalupana?
Ya advertíamos, que uno de los mayores retos en el Municipio es incentivar la participación ciudadana, sobre todo considerando que la elección de la propia Lili Campos estuvo marcada por un alto nivel de abstencionismo, por lo que no puede darse el lujo de restringirla. Sobre todo, cuando el PAN, partido que hasta hoy representa, históricamente ha tenido la participación como su bandera. Aunado a que existen muchas opciones para promoverla, solo como ejemplo, hoy en día la mayoría de los solidarenses cuentan con teléfonos celulares, computadoras y/o dispositivos electrónicos que les facilitaría contestar una encuesta desde su casa o trabajo, sin necesidad de ir a un espacio a responderlo en una computadora, para que su opinión sea tomada en cuenta.
La presidenta está a tiempo de enmendar el camino, la pelota está en su cancha.
Feliciano Sánchez.
Consultor en Políticas Públicas Municipales