La noche de ayer se suscitó un hecho, en el máximo órgano de decisión del Municipio, el Cabildo, que no debe pasar desapercibido para los solidarenses, independientemente de que se trata de un asunto de sobrada importancia, como lo era la presentación, el análisis, la discusión y aprobación, en su caso, de la iniciativa de la Ley de Ingresos del Municipio de Solidaridad para 2022. Desde mi punto de vista, la forma en que lo aprobaron los ediles, genera dudas, crea suspicacias y alienta, de nuevo, la desconfianza ciudadana.
Según la información pública disponible.
• Poco más de las 4 de la tarde los regidores del Municipio recibieron la documentación para analizar el proyecto de la Ley de ingresos 2022, enviada por la presidenta Municipal, Lili Campos Miranda; asimismo, se les convocó a un precabildeo a las ocho de la noche donde se les daría a conocer los detalles de lo que se planeaba aprobar y se les citó para que a las diez de la noche se llevara a cabo una sesión extraordinaria ex profeso para dar lectura y aprobación -según el orden del día- a la iniciativa referida.
• Pasada las diez de la noche dio inicio la sesión y en el punto de interés la presidenta, solicitó la dispensa de la lectura, misma que fue aprobada, con el argumento de que los regidores tenían conocimiento del contenido de la misma -con pocas horas para analizarla- pero se le olvidó, algo muy transcendente y que enarboló durante toda la campaña, que eso no es transparencia ni rendición de cuentas.
Algunos regidores, particularmente quienes carecen de autoridad moral para exigir lo que ellos nunca hicieron, externaron la necesidad de analizar a profundidad y discutir los pormenores de la iniciativa, y evidenciaron los errores que, por desconocimiento, por descuido, por estrategia, o por las tres cosas, llevaron a cabo la mayoría de los ediles, a propuesta de la presidenta.
Sin profundizar en la iniciativa, con argumentos retóricos más que técnicos, tan necesarios en estos casos, el Síndico fue el único que tomó la palabra, y hasta ahí terminó “el análisis y la deliberación”; ya que los regidores, por su parte, votaron de forma casi unánime, sin esgrimir argumento alguno; lo que nos deja a los ciudadanos en completo estado de desconocimiento, ya que no teníamos ni tenemos acceso, hasta hoy, a dicha información, por lo que los solidarenses desconocemos cómo se planea recaudar, todo parece indicar que ¡lo sabremos cuando se hagan efectivos los cobros!
Es preciso recodar que la responsabilidad de los regidores no es solamente publicitar la instalación de sus comisiones, como ha sido la constante, sino más bien: representar y velar por los intereses ciudadanos -no de partidos o liderazgos-; legislar, que significa convertir el mandato de los votantes en reglamentos que satisfagan las demandas sociales, así como controlar y fiscalizar al presidente en turno.
Si algo se le cuestionó a Laura Beristain era la discrecionalidad al aprobar y manejar los asuntos públicos, particularmente la forma de aprobar los acuerdos de Cabildo y celebrar los contratos. La actual presidenta, debe recordar su posición de funcionaria publica, debe enmendar el camino, abrirse a la transparencia y hacer del conocimiento de los ciudadanos las decisiones y acuerdos que planea aprobar. Tiene la total libertad de sugerir proyectos e ideas, pero debe hacerlo con responsabilidad pública. Hoy, la aprobación fast track son los ingresos, mañana los egresos y después ¿qué vendrá?
Feliciano Sánchez.
Consultor en Políticas Públicas Municipales