Playa del Carmen se queda sin playas y cenotes

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El “Señor Cenote”, un cuerpo de agua dulce que se localiza a un costado de Punta Esmeralda, uno de los principales balnearios públicos con que cuenta Playa del Carmen, fue cerrado temporalmente luego de que las autoridades del Ayuntamiento de Solidaridad detectaran cambios en la calidad del agua que podían arriesgar la salud de los bañistas.

Esta situación se registra tan sólo a unos días de que diera comienzo la ahora llamada “Temporada de Sargazo”, un problema que los destinos costeros de Quintana Roo registran a partir del 2015; y, por supuesto, casi al arranque del periodo vacacional de Semana Santa.

Punta Esmeralda, se localiza en la zona federal marítimo terrestre, en la zona que comprende la popular colonia Luis Donaldo Colosio y es de las playas más concurridas por la comunidad. Cuando se registra el recale masivo de sargazo, los visitantes encuentran en este cenote la alternativa para disfrutar del sol y la arena.

Pero, a diferencia de las temporadas de sargazo anteriores, en esta ocasión no será así pues, este incremento de bañistas provocó también que crecieran los sedimentos en torno a este sitio.

En palabras de Lourdes Varguez Ocampo, directora de la Zona Federal Marítimo Terrestre en este Ayuntamiento, el agua de dicho cuerpo no se está oxigenando y las conexiones que tiene con el mar, las están tapando por el constante paso de personas. A esto se suma la sequía que afecta la región y, por la falta de agua, el cenote se ha reducido.

“Lo que hicimos es dejar reposar de sedimentos, no recibir visitantes porque pisan las salidas del agua y se llenaban de arena; hay que dar un tiempo considerable para que fluya la oxigenación, se purifique y cambie el agua y poner a uso”, explicó.

A una semana de tomar estas medidas, el cambio que se nota no es positivo, pues el cenote se redujo aún más por la falta de lluvias.

Entre esta sequía y el arribo masivo de sargazo, la presencia de bañistas a la playa es limitada, comparada con otras temporadas, aunque en fines de semana se aprecia un mayor número, pero aún así lejos de lo acostumbrado.

Otros cenotes que la gente puede visitar en la ciudad, tienen un alto costo, pues para ingresar cobran mínimo 200 pesos por persona.

Y, en el caso de los llamados “cenotes urbano”, que se encuentran en colonias y fraccionamientos de la ciudad, al paso del tiempo han sido cerrados pro la pésima calidad del agua; la contaminación propició que no sean aptos para la recreación, como ocurre en el cenote que se ubica en el parque dedicado a la Madre, en el fraccionamiento Bosque Real; en el fraccionamiento La Guadalupana o en colonias irregulares como la llamada In House.

Los cenotes, para muchos representan una riqueza natural de la Península de Yucatán, pero con el crecimiento de la población y la mancha urbana, paulatinamente se están acabando estos sitios. Sin olvidar que con el paso del Tren Maya por la región, otros cenotes que ni siquiera han sido descubiertos, que aparecen conforme se devasta la selva para abrir camino a éste, se temen que sean rellenados y desaparezcan igual.