Tras la presentación del Presupuesto para el estado de Quintana Roo, en el 2023, hoteleros y empresarios reaccionaron negativamente contra la propuesta de incrementar del 3 al 5 por ciento el impuesto al hospedaje.
Como se recordará, la gobernadora Mara Lezama Espinosa dijo que será un presupuesto austero, pero tampoco agradó que se pretenda subir del 3 al 4 por ciento el impuesto sobre la nómina.
De entrada, el presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres, Jesús Almaguer Salazar, dijo que no se puede seguir encareciendo la actividad turística, en alusión al impuesto que ya pagan los visitantes extranjeros (Visitax), sólo por ingresar al estado de Quintana Roo; además del incremento que anunció el gobierno de Benito Juárez (Cancún), al derecho de saneamiento ambiental.
“El gobierno debe buscar cómo ampliar el padrón de contribuyentes y no sólo cargarle la mano a los turistas y a la hotelería”, manifestó el líder hotelero.
Otro de los lideres hoteleros, Abelardo Vara calificó de “terrible” esta situación que afectará de manera directa al turista, las empresas y los trabajadores.
“De no creerse lo que pretenden imponer”, dijo.
Además, sostuvo que ni transparencia habrá en el uso de estos recursos pues, “por mucho que la han anunciado, no la habrá, porque no tienen forma de justificar los gastos e inversiones no tienen sustento real”.
César García Lagunas, representante de la Asociación de Empresarios y Ciudades Hermanas (AECHAC), en la Península de Yucatán, opinó que afectará no sólo a este sector sino también a los trabajadores porque se podría perder turismo.
“Aunado a los demás impuestos o aportaciones que hace el turista, un incremento más al impuestos sobre hospedaje que, al final de cuentas paga el turismo, eso puede disminuir en posibilidades de atracción al destino y aquí vamos, de qué sirve la promoción turística si le vas a incrementar con el fin de recaudar”, señaló.
Recordó que originalmente este impuesto al hospedaje era del 2 por ciento y se creó para que lo recaudado sirviera para la promoción. En el gobierno de Roberto Borge incrementó al 3 por ciento, pero no todo se destinó a la promoción y nunca hubo cuentas claras.
