“¡Súbele al Sonidero, compadre!”

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Salud y buena vibra a mis queridas y queridos laguneros, que siempre andan en la jugada, entre el jale, la política y los buenos bailes. Aquí su fiel Padrino, que no perdona evento, rumor ni inauguración, y esta vez les traigo una historia que no solo suena fuerte… ¡retumba en el corazón de La Laguna!

Porque en Torreón ya se armó el reventón, y no hablo de cualquier pachanga: este 9 de mayo, el empresario Abdul Herrera Aviña —sí, el mismo que empezó con una bocina más vieja que el Periférico— inauguró con bombo, platillo y bendición el salón de eventos “El Sonidero”. Y miren, no fue cualquier cortecito de listón, fue casi misa, festival y after incluido.

Abdul, orgullo de Vicente Guerrero, Durango, es de esos personajes que se cuecen aparte: el más chico de diez hermanos, forjado con más sudor que suerte, que comenzó rentando un micro sonido en las colonias de Torreón, Gómez y Lerdo, y hoy, tras más de 15 años de picar piedra en el entretenimiento, se corona como uno de los grandes de la industria lagunera.

El evento estuvo de lujo. El padre Leonel Hernández, mejor conocido como el “padre divertido”, echó la bendición con chiste, baño de agua en plena cara y buena vibra. El maestro Arturo Ortiz de Tropicalísimo Apache se hizo presente, así como Alicia Sifuentes, la reina de la cumbia con Mi Barrio Colombiano. No faltaron las damas distinguidas, como la empresaria Laura Reza, ni los íconos del beat local, como los DJs Héctor Mena y Mony Monroy. Una pasarela de talento local, pero también de corazón lagunero.

No pasó desapercibida la presencia de última hora del empresario duranguense Gerardo Serrano, quien confió en Abdul cuando apenas tenía bocinas modestas y sueños grandes. Eso, mis compadres, no se olvida.

Ahhhh y las cámaras de Multimiedos, digo Multimedios, siempre en los grandes eventos.

El Sonidero Salón de Eventos, ubicado en la Calle Julián Carrillo #148, en el mero centro de Torreón, ya se perfila como el nuevo templo del buen festejo: elegante, moderno y con ese toque de barrio que no se compra, se nace.

Dicen que en política se gana con alianzas, y en los negocios, con historia. Pues Abdul tiene ambas: respeto de la calle y reconocimiento de la élite. ¿Será que después de conquistar las pistas se anime a mover las urnas? El tiempo lo dirá. Por lo pronto, La Laguna ya tiene un nuevo lugar para celebrar y un ejemplo vivo de que sí se puede salir del barrio sin ovidarlo.

Así que ya saben: si oyen que “¡suban la pista LED y preparen la limuhummer!”… no es una boda VIP, es que El Sonidero está en modo leyenda..

Hasta aquí mi chisme con café, comadres. ¡Nos leemos pronto!

Su siempre bien informado…

El Padrino.